La responsabilidad del gobierno en el deterioro de las condiciones de vida del venezolano Pronunciamiento de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE)

La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) se dirige a la nación, consternada por la ausencia de respuesta del Ejecutivo Nacional ante los terribles padecimientos de la inmensa mayoría de los venezolanos. En cumplimiento de los fines que le dicta su ley de creación y atendiendo a motivos de conciencia de sus integrantes, esta Academia ha venido insistiendo en la imperiosa necesidad de que el gobierno rectifique sus políticas económicas, pues propician la hiperinflación y, por ende, el empobrecimiento acelerado de nuestros compatriotas.

En pronunciamiento del 21 de febrero, señalábamos la relación incontrovertible entre la emisión de dinero sin respaldo y la hiperinflación, registrada para el año pasado en 2.616% por la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional. Asimismo, recogíamos cifras del propio ejecutivo reconociendo el colapso de la actividad económica ocurrida bajo su gestión. Exhortábamos al gobierno a adoptar, “…cuanto antes medidas que abaten la hiperinflación, unifiquen el tipo de cambio y liberen al aparato productivo de los controles que hoy lo asfixian.” De seguidas, instábamos a “…negociar un financiamiento externo con organismos multilaterales para reestructurar provechosamente la deuda externa, estabilizar y liberar el tipo de cambio y proveer los recursos con los cuales sanear las cuentas públicas (…) para mejorar el abastecimiento interno con producción doméstica, generar empleos productivos cada vez mejor remunerados y revertir la caída en los niveles de consumo de la población.”

Lo anterior no es un pronunciamiento asumido a la ligera por la Academia. Es resultado de numerosas discusiones en nuestro seno y con otros calificados profesionales de la economía. Un documento firmado por más de 100 economistas publicado a comienzos de año asume también estos planteamientos.

Desafortunadamente para el país, el Ejecutivo Nacional ha hecho caso omiso de estas exhortaciones. Se continúa con la expansión desenfrenada de los agregados monetarios, los abultados déficits públicos y el acoso al sector productivo. En lo que va de año, la liquidez monetaria se ha multiplicado por más de cinco y la inflación bordea 900%. A la directiva actual de PdVSA, bajo cuya gestión -menor al año- la producción ha caído en un tercio, se le aprueba un “régimen especial” para realizar contratos y alterar su organización, al margen de lo pautado en la Constitución y otros instrumentos legales. Asimismo, se pone en riesgo los aportes de empresas petroleras privadas hostigando a algunos de sus empleados. En momentos en que la población está angustiada por el colapso en los medios de pago y el cambio del cono monetario en ciernes, se arresta la directiva de uno de los bancos más grandes del país y se amenazan a otros, estimulando aún más la huida de los venezolanos hacia la divisa. Finalmente, se amenaza a supermercados y comercios con medidas tomadas a su discreción, aumentando la desconfianza y la incertidumbre.

La ANCE expresa su preocupación por los intentos de someter a consideraciones políticas el quehacer económico, más cuando sus consecuencias han sido tan claramente perjudiciales para el bienestar de la población. Es lamentable que, inmerso en una campaña electoral convocada de manera espuria, quien hoy ocupa la primera magistratura escamotee las verdaderas soluciones a las penurias que sufren los venezolanos ofreciendo aumentos salariales, bolsas clap y bonos a discreción, que inmediatamente se vuelven agua ante la pavorosa hiperinflación desatada. Cabe señalar que el poder adquisitivo del salario mínimo integral decretado el 1° de mayo era, para esa fecha, de sólo un tercio del de comienzos de año, y un 94% menor de cuando el presente gobierno inició su gestión. Ante el acoso a la actividad productiva y las severas restricciones a la importación, decretar aumentos salariales es echarle combustible al fuego hiperinflacionario.

Es suicida que un enfermo cuya vida peligra ignore las prescripciones de una junta médica calificada y continúe sus hábitos e ingestas perniciosas. De manera análoga, desestimar las reiteradas advertencias de los profesionales de la economía respecto a la imperiosa necesidad de aplicar un programa de estabilización que, con el auxilio de un generoso financiamiento internacional, derrote la hiperinflación, fomente la reactivación económica y mejore cuanto antes las condiciones de vida de los venezolanos, no tiene excusa. Continuar con políticas que avivan el alza desmedida de precios y destruyen las capacidades productivas de la nación condena a la población a niveles aún mayores de miseria, hambre y carencia de medicamentos, con muertes que pudieran evitarse de introducir los correctivos necesarios.

Deploramos que, ante la destrucción de las capacidades de sustento de la población urdida por las políticas del régimen, se insista en una “guerra económica” para evadir responsabilidades y desestimar los imperativos de rectificar. Amparado en esta excusa se ha desatado una verdadera guerra contra la economía de los venezolanos, condenándolos a niveles crecientes de miseria. Reiterando lo afirmado en febrero, consideramos absolutamente inaceptable contraponer objetivos políticos particulares y/o intereses de grupos atrincherados en los nodos decisorios del poder, a la necesidad de superar de forma perentoria los graves padecimientos de las grandes mayorías. El país cuenta con los recursos, los talentos y la buena disposición de inversionistas, nacionales y extranjeros, para salir adelante, siempre que se instrumenten las medidas adecuadas. Corresponde al gobierno desmentir rotundamente la especie, que lamentablemente ha cundido entre los venezolanos, de que tiene interés en conservarlos pobres para lograr control sobre ellos con dádivas y promesas redentoras.

Como es su deber, los integrantes de la ANCE reiteran, una vez más, su disposición a contribuir, en la medida de sus capacidades, con la instrumentación de políticas que les devuelvan a los venezolanos las posibilidades de una vida digna, de creciente bienestar.

En Caracas, a los nueve días del mes de mayo de 2018.

 

Humberto García Larralde                                                                                   Sary Levy Carciente

Presidente                                                                                                        Secretaria